miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Para qué sirve estudiar?

Se ha debatido largo y tendido en el foro de la asignatura sobre la utilidad/finalidad de los estudios. Independientemente de las  opiniones personales, desde un punto de vista objetivo, la Educación sólo sirve para dos cosas:


-Satisfacer el deseo natural de conocimiento (el saber contribuye a la felicidad y la realización personal de los individuos)
-Regular el empleo (producción de mano de obra encaminada a ocupar determinados puestos en la sociedad)

A grandes rasgos, los Institutos y Universidades se esfuerzan por colmar al estudiante de conocimientos y disciplinas que son eficientes eficaces a la vez. Eficientes porque cumplen -deberían- la función de solventar el deseo natural de conocimiento. Eficaces porque son -deberían- útiles a la hora de encontrar una función en la sociedad a la que los jóvenes terminan incorporándose.

Estudiar, por tanto, implica avanzar por estos dos caminos tan distintos. Desde el punto de vista teórico pueden ser compatibles y contradictorios ya que, si de verdad se potencian ambos aspectos de la Educación, ésta es útil para el individuo y para la sociedad. Pero, ¿qué ocurre cuando -como pasa en nuestro país- una de las dos funciones de la Educación no cumple las expectativas? ¿Y si no se cumple ninguna de las dos? En España, desde luego, no se cumple la función laboral de la Educación, ya que por muchos estudios que uno tenga, no existe aquel supuesto hueco en la sociedad que nos estaría esperando. Pero si la función laboral no se cumple en nuestro país, el panorama no es mucho mejor para la función psicológica-humana. Quizás por la creciente importancia del factor laboral, la parte más humana de la educación se ha ido desplazando cada vez más.


Los factores que han favorecido al desprestigio del Saber son muchos, y probablemente la mayoría externos al sistema educativo. No es necesario hablar de la programación televisiva, el hedonismo, consumismo e "inmediatismo" característicos de la sociedad occidental actual y sus trágicas consecuencias en la reputación de la cultura. Hemos avanzado en técnicas gracias a la Educación, hemos reducido el analfabetismo gracias a la Educación pero, ¿somos más felices gracias a ella? ¿han mejorado nuestros valores? 


Sin valores, la Educación será sólo una fábrica de mano de obra. Seremos ciudadanos con trabajo, pero no necesariamente felices. Y en la actualidad, sin trabajo e infelices. El Sistema Educativo ideal es aquel que sabe alcanzar un equilibrio entre sus funciones, ya que ambas son igualmente fundamentales para el individuo y la sociedad. Desde mi punto de vista, si la Educación tuviera que cojear de alguna función, preferiría que lo hiciera de la función laboral. De nada sirve tener trabajo si no se es feliz. La felicidad es el mayor deseo en la naturaleza del hombre. El trabajo sólo debería ser un medio para conseguirla.

sábado, 20 de octubre de 2012

Instrumentos de trabajo en Sociología: Sociograma

Los métodos que utiliza la Sociología en su investigación son muchos y variados: estudios de caso, estudios de muestra, entrevistas en profundidad, encuestas de estadística, tests,etc. Los resultados pueden representarse en gráficos, tablas, descripciones y otros instrumentos de gran utilidad epistemológica. Nosotros nos centraremos en uno en concreto: el sociograma.

Se trata de una técnica que obtiene, mediante la observación y contextualización, una manifestación gráfica (radiografía grupal) de las relaciones que los distintos sujetos estudiados tienen entre sí, sacando a la luz los lazos de influencia y de preferencia del grupo. Este sistema fue desarrollado por Jacob Levy Moreno en la década de los 30 como una herramienta de exploración y diagnóstico orientado a la enseñanza, pues permite detectar fácilmente el nivel de integración de cada alumno y los contextos en los que se desarrolla. Podemos conocer así el estatus medio, la popularidad, nivel de amistad, número de grupos y su tamaño, individuos aislados, etc.

El profesor pregunta a todos los alumnos del aula acerca del resto. La información se recoge y procesa, estableciendo un orden cuantitativo (nº de puntos positivos/negativos) para plasmarlo seguidamente de manera gráfica. El resultado es una red o tela de araña donde se aprecia de forma intuitiva la realidad social de la clase. Aquellos alumnos con muchos compañeros agrupados a su alrededor son los líderes de grupo, mientras que los sujetos con menos interconexiones representan a los individuos más aislados. En función del resultado del sociograma, el profesor podrá actuar con mayor seguridad en los puntos más importantes.

A continuación adjunto el resultado del sociograma realizado en clase:



domingo, 14 de octubre de 2012

Principales teorías sociológicas sobre Educación

Desde los mismos orígenes de la Sociología, los sucesivos investigadores han explicado el funcionamiento y las tendencias de la Educación desde diferentes perspectivas. Recogeremos aquí, de manera superficial, los principales modelos:

Los modelos funcionalistas

Los teóricos funcionalistas se centran especialmente en  la correlación existente entre la Educación y el crecimiento económico. En tanto que la economía requiere mano de obra cualificada técnicamente, el sistema educativo deberá contribuir al crecimiento económico de la sociedad. Dentro de este grupo teórico se insertan algunas teorías concretas:

- Teoría técnico-funcionalista: la gradación diferencial y jerarquizada de remuneración, prestigio y valoración social de los diferentes puestos de trabajo sirve para atraer a las personas más adecuadas, que se esforzarán competitivamente por obtener la formación que se les exige. Los puestos más valorados serán los que requieran mayor preparación, y viceversa. Esto favorecerá una progresiva mayor especialización de la mano de obra acompañado de un mayor desarrollo industrial. El sistema educativo es el encargado de adecuar la formación a ese cambio.

-Teoría del capital humano: la inversión más rentable que un sistema económico puede hacer para crecer es aquella que mejora el capital humano, es decir, la que invierte en recursos, tecnología, organización, metodología y gestión de la educación. Se establece una analogía directa entre la inversión en material físico (tecnología, herramientas, fábricas) y la inversión en capital humano (educación y cualificación para el trabajo), siendo la primera perecedera y destruible, mientras que la segunda es permanente y duradera.

Los modelos críticos con el funcionalismo

El llamado Informe Coleman (1966) y otras consultas estadísticas de los años 60 y 70 llegaron a la conclusión de que la influencia más decisiva en el rendimiento escolar se encontraba en el origen social del alumnado (familia, amigos, ambiente social), puesto que los materiales e inversión de las escuelas no producían variaciones considerables. Estos resultados venían a desestimar la creencia de que la mera inversión en recursos mejoraría la educación, determinando como igualmente necesaria la inversión social. Dentro de estos modelos destaca particularmente la posición de Randall Collins (1986), quien criticó el funcionalismo por su inevitable tendencia a multiplicar las titulaciones (credencials) como principal moneda de cambio del sistema. De ahí que se refiriera al sistema funcionalista como credencialismo, favorecedor de una sociedad que valora más los méritos oficialmente reconocidos que los conocimientos y capacidades reales de las personas. La sociedad, de este modo, se constituye como una meritocracia.

Las teorías de la reproducción

A partir de los años 70 surgen nuevas teorías que cuestionaron la culpabilidad de los alumnos respecto a su desigualdad y competitividad. La característica común a estas teorías es su intento de explicar que la principal utilidad de la educación es reproducir la estructura social. Según algunos sociólogos como Bowles y Gintis, la escuela aporta la mano de obra requerida por las empresas a través del sistema educativo, lo cual incluye la inculcación de disciplina y obediencia. Para otros como Louis Althusser, la escuela se constituye como principal instrumento ideológico del Estado, transmitiendo los valores de las clases dominantes y contribuyendo así las condiciones sociales de la sociedad. Sin embargo esta última postura fue duramente criticada por sobredeterminista. Posteriormente sociólogos como Baudelot y Establet en Francia se centraron más concretamente en los aspectos culturales, no tanto en los sociales. En cualquier caso, cualquiera de estos autores destacaron sobremanera la acción de las estructuras sociales sobre la acción humana, ignorando las posibles formas de resistencia.


viernes, 5 de octubre de 2012

Sociología de la Educación

Como ya hemos apuntado, la Sociología aborda prácticamente todos los aspectos de la sociedad. Una de las perspectivas más interesantes -y la que a nosotros nos concierne en este Máster- es la educativa. En este sentido, la Sociología de la Educación constituye la rama concreta que, utilizando los conceptos y metodología de la Sociología para entender la Educación en su dimensión social. De esta manera la sociología de la Educación se inserta dentro de la propia disciplina educativa (y no a la pedagogía) al tener su mismo objeto de estudio.

Fue uno de los padres de la Sociología, Émile Durkeim quien, a través de su obras Educación y sociología, La educación: su naturaleza, su función y La evolución pedagógica en Francia, todas ellas publicadas de manera póstuma, dio los primeros pasos en la perspectiva sociológica-educativa. Para Durkheim, la Sociología de la Educación tiene dos objetivos mutuamente complementarios: la constitución histórica de los sistemas educativos (sus causas y fines); y la forma en que funcionan en las sociedades contemporáneas.

Dentro de esta rama sociológica se han venido sucediendo diferentes teorías sobre la educación. Podemos diferenciarlas de la siguiente manera:

1. Teorías técnico-funcionalistas y del capital humano  que se plantearon para racionalizar el crecimiento económico y la modernización tras la segunda guerra mundial.
2. Los teorías críticas, desarrollados a partir de los años 70 para denunciar tanto la desigualdad como la inflación de títulos o credencialismo.
3. Las teorías de la reproducción que denunciaban el papel reproductor que el aparato escolar desempeña para la producción y la estructura social.